El búnker de la Cancillería en Berlín

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El Führerbunker fue el complejo antiaéreo subterráneo de la Cancillería en Berlín y el escenario de los últimos estertores del nacionalsocialismo, tras cuya caída el Alto Mando de la Wehrmacht firmó la capitulación de Alemania el 7 de mayo de 1945.

La construcción del Führerbunker se inició al amparo del secreto oficial en el verano de 1943, aunque su concepción por parte del arquitecto Albert Speer, el entonces Inspector General de Edificación del Reich, se remonta a finales de 1940.

Durante su construcción, la antigua Cancillería ya disponía del llamado búnker superior, o Vorbunker, construido en 1935 bajo el nuevo ala del edificio que acogería el salón para las recepciones diplomáticas. Disponía de unos muros de 1,20 metros de espesor y de una cubierta superior de 1,60 metros. Se cree que fue el primer búnker antiaéreo utilizado por el Canciller durante los bombardeos iniciales aliados de la ciudad. Posteriormente en él se alojaría a los empleados y al cuerpo de guardia del Führerbunker, con el que estaba conectado interiormente a través de una escalera.

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Gráficos: Keystone Animation

Denominado con el nombre en código de Proyecto de Construcción B207, el Führerbunker fue concluido oficialmente el 23 de octubre de 1944 y su coste se estima en alrededor de 1,35 millones de marcos del Reich*. Sin embargo, sería continuamente mejorado hasta el final de la guerra.

(*) 1 Reichsmark equivaldría a unos 12,50 euros actuales.

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Si bien se desconocen las dimensiones reales del Führerbunker, investigaciones recientes han determinado que su planta tenía unos 900 metros cuadrados y que su perímetro exterior se encontraba protegido por muros de hormigón reforzado con acero de entre 3,5 y 4 metros de anchura. Su cobertura superior anticolisión era así mismo de 4,2 metros de espesor y a prueba de bombas. Las dos esquinas del complejo orientadas hacia el edificio de la Cancillería tenían ángulos de 45 grados para amortiguar el efecto del impacto de las bombas.

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Gráficos: Keystone Animation

El refugio se encontraba enterrado a una profundidad de unos 8 metros bajo el parque de la Cancillería, lo que convertía el ambiente interior en frío y húmedo debido al carácter pantanoso del terreno sobre el que se erige Berlín y dada la proximidad del río Spree. El espacio interior del complejo subterráneo estaría distribuido en 2 plantas y disponía de entre 30 y 40 cámaras intercomunicadas y rodeadas por amplios pasillos de 3 metros de altura que recorrían el perímetro.

El búnker contaba con dos accesos desde el propio edificio de la Nueva Cancillería, uno de ellos en la sala de audiencias, y otro acceso en el exterior desde el parque trasero del complejo, que hacía las veces de salida de emergencia.

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Las paredes del búnker se encontraban revestidas de un material fluorescente que permitía orientarse en la oscuridad en el caso de un corte temporal en el fluido eléctrico, que proporcionaban unos generadores alojados en una sala de máquinas. Todo el complejo era un recinto estanco protegido por compuertas en el que se generaba una presión de aire positiva y contaba con un sistema eléctrico de renovación del aire que también disponía de un modo manual. El búnker también contaba con dos torretas exteriores que cubrían las salidas de ventilación.

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No se conserva ninguna imagen interior del búnker durante la guerra, pues se prohibió expresamente la toma de fotografías por motivos de seguridad. Sin embargo, los archivos federales de Alemania disponen de algunas fotografías tomadas en tiempos de la RDA por los agentes de la Stasi, la temible policía secreta de Alemania Oriental, antes de la demolición definitiva de la instalación subterránea.

Actualmente, los restos de hormigón del Führerbunker yacen bajo el aparcamiento de un bloque de apartamentos del Mitte en Berlín, a pesar de los dos procesos de demolición llevados a cabo durante la ocupación rusa en diciembre de 1947 y en 1988. El lugar se encuentra señalizado desde junio de 2006 por un panel informativo colocado por la asociación histórica Berliner Unterwelten e.V.

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La Nueva Cancillería

Situada en la Voßstraße, en el corazón del llamado distrito gubernamental de Berlín y muy próxima a Potsdamerplatz, se erigía la imponente Nueva Cancillería alemana, la Neue Reichskanzlei.

Concebida a finales de enero 1938 por el arquitecto Albert Speer, futuro Ministro de Armamento e Industria de Guerra de la Alemania nacionalsocialista, el complejo de la Nueva Cancillería se construyó en un tiempo récord, de apenas 11 meses, y estuvo concluido el 7 de enero de 1939, 2 días antes del vencimiento del plazo de entrega de la obra. Para ello fueron necesarios 8.000 obreros y artesanos trabajando a 2 turnos en la edificación y en los encargos de la obra por toda Alemania. Parece ser que buena parte de ellos fueron invitados a recorrer la Nueva Cancillería una vez concluida.

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El imponente edificio de la Nueva Cancillería acogió días después, el 12 de enero de 1939, la recepción que el Canciller alemán ofreció al cuerpo diplomático extranjero acreditado en Berlín con motivo del Año Nuevo.

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La planta de la Nueva Cancillería se componía de una serie de recintos yuxtapuestos erigidos a lo largo del eje longitudinal de la Voßstraße. El conjunto arquitectónico, rematado por una cornisa clásica de estilo barroco, alcanzaba los 220 metros de longitud. El volumen del edificio era de 360.000 metros cúbicos y la superficie total del complejo era de 16 hectáreas (160.000 metros cuadrados), incluido el parque interior por el que el Canciller solía pasear.

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Este edificio de 420 habitaciones estaba decorado en su interior con una amplia variedad de materiales nobles y fue concebido con un marcado carácter monumental con el propósito de sobrecoger al visitante. Sin embargo, exteriormente presentaba una fachada sobria y elegante con un pabellón central realizado con bloques de mármol travertino, que contrastaba con la altura de las alas administrativas, rematadas en estuco de un vivo color pastel y cuya cornisa y elementos ornamentales también estaban realizados en travertino.

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El visitante accedía al edificio desde un gran pórtico de puertas de bronce que daba acceso desde la Wilhelmplatz a un patio de honor, que debía atravesar para alcanzar una pequeña escalinata que conducía a una sala de recepción. En ésta, unas grandes puertas de casi 5 metros de altura jalonaban la entrada a un amplio vestíbulo revestido de mosaico.

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Tras subir unos escalones se atravesaba una rotonda coronada por una cúpula y se accedía a una galería de suelo de mármol de 146 metros de longitud*, 12 metros de ancho y con altos techos de 9,5 metros, dotada de amplios ventanales empotrados en vanos de 2 metros en la pared que bañaban el corredor con la luz indirecta. Los extremos estaban desprovistos de vanos para atenuar la luz ambiental y crear sensación de profundidad.  Un pulido suelo de mármol, casi resbaladizo, dificultaba el paso ligero a los diplomáticos que cruzaban el corredor y se dirigían a entrevistarse con el Canciller.

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Al final de este inmenso corredor se hallaba la antesala de recepción del despacho del Canciller, una amplia sala con las paredes revestidas de mármol rojo y un escritorio con marquetería; en el extremo opuesto de la sala una elegante sala de estar y un gran orbe, y en medio de estos dos espacios, junto a la ventana, una gran mesa formada por una pesada losa de mármol de 5×1,65 metros en torno a la cual tendrían lugar a partir de 1944 las sesiones informativas sobre la situación en el frente.

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El despacho se encontraba comunicado con una lujosa sala de juntas para las reuniones del gabinete. Esta sala nunca llegó a utilizarse para este propósito.

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Las ventanas de la fachada exterior del despacho del Canciller se encontraban incorporadas en el interior de un gran pórtico formado por 10 columnas de fuste estriado y capitel corintio que presidían el parque interior de la Cancillería, a cuyos lados se erigían dos grandes esculturas ecuestres.

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Finalizada la guerra, el edificio de la Nueva cancillería fue despojado de los materiales nobles que lo revestían, que fueron utilizados para erigir el monumento conmemorativo a los soldados rusos en Berlín-Treptow.

Fuentes: Albert Speer (Memorias), Bundesarchiv, Berliner Unterwelten e.V.

© Rojo y Gualda Comunicación, 2014. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, por cualquier medio, sin la autorización expresa del titular del copyright.

Recursos de interés

Recomendamos

  • Filmografía – El hundimiento (2004). Der untergang.
  • Bibliografía – Speer, Albert. Memorias.

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Galería fotográfica

Créditos: Bundesarchiv, Keystone Animation, entre otros.

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