Posts Tagged ‘Alemania’

Protegido: Heinkel He 111, bombardero medio de la Luftwaffe

24 agosto 2016

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Protegido: PzKpfw VIII Maus

13 junio 2016

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Protegido: Vehículo utilitario de campaña Kübelwagen

13 septiembre 2015

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El búnker de la Cancillería en Berlín

12 julio 2014

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El Führerbunker fue el complejo antiaéreo subterráneo de la Cancillería en Berlín y el escenario de los últimos estertores del nacionalsocialismo, tras cuya caída el Alto Mando de la Wehrmacht firmó la capitulación de Alemania el 7 de mayo de 1945.

La construcción del Führerbunker se inició al amparo del secreto oficial en el verano de 1943, aunque su concepción por parte del arquitecto Albert Speer, el entonces Inspector General de Edificación del Reich, se remonta a finales de 1940.

Durante su construcción, la antigua Cancillería ya disponía del llamado búnker superior, o Vorbunker, construido en 1935 bajo el nuevo ala del edificio que acogería el salón para las recepciones diplomáticas. Disponía de unos muros de 1,20 metros de espesor y de una cubierta superior de 1,60 metros. Se cree que fue el primer búnker antiaéreo utilizado por el Canciller durante los bombardeos iniciales aliados de la ciudad. Posteriormente en él se alojaría a los empleados y al cuerpo de guardia del Führerbunker, con el que estaba conectado interiormente a través de una escalera.

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Gráficos: Keystone Animation

Denominado con el nombre en código de Proyecto de Construcción B207, el Führerbunker fue concluido oficialmente el 23 de octubre de 1944 y su coste se estima en alrededor de 1,35 millones de marcos del Reich*. Sin embargo, sería continuamente mejorado hasta el final de la guerra.

(*) 1 Reichsmark equivaldría a unos 12,50 euros actuales.

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Si bien se desconocen las dimensiones reales del Führerbunker, investigaciones recientes han determinado que su planta tenía unos 900 metros cuadrados y que su perímetro exterior se encontraba protegido por muros de hormigón reforzado con acero de entre 3,5 y 4 metros de anchura. Su cobertura superior anticolisión era así mismo de 4,2 metros de espesor y a prueba de bombas. Las dos esquinas del complejo orientadas hacia el edificio de la Cancillería tenían ángulos de 45 grados para amortiguar el efecto del impacto de las bombas.

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Gráficos: Keystone Animation

El refugio se encontraba enterrado a una profundidad de unos 8 metros bajo el parque de la Cancillería, lo que convertía el ambiente interior en frío y húmedo debido al carácter pantanoso del terreno sobre el que se erige Berlín y dada la proximidad del río Spree. El espacio interior del complejo subterráneo estaría distribuido en 2 plantas y disponía de entre 30 y 40 cámaras intercomunicadas y rodeadas por amplios pasillos de 3 metros de altura que recorrían el perímetro.

El búnker contaba con dos accesos desde el propio edificio de la Nueva Cancillería, uno de ellos en la sala de audiencias, y otro acceso en el exterior desde el parque trasero del complejo, que hacía las veces de salida de emergencia.

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Las paredes del búnker se encontraban revestidas de un material fluorescente que permitía orientarse en la oscuridad en el caso de un corte temporal en el fluido eléctrico, que proporcionaban unos generadores alojados en una sala de máquinas. Todo el complejo era un recinto estanco protegido por compuertas en el que se generaba una presión de aire positiva y contaba con un sistema eléctrico de renovación del aire que también disponía de un modo manual. El búnker también contaba con dos torretas exteriores que cubrían las salidas de ventilación.

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No se conserva ninguna imagen interior del búnker durante la guerra, pues se prohibió expresamente la toma de fotografías por motivos de seguridad. Sin embargo, los archivos federales de Alemania disponen de algunas fotografías tomadas en tiempos de la RDA por los agentes de la Stasi, la temible policía secreta de Alemania Oriental, antes de la demolición definitiva de la instalación subterránea.

Actualmente, los restos de hormigón del Führerbunker yacen bajo el aparcamiento de un bloque de apartamentos del Mitte en Berlín, a pesar de los dos procesos de demolición llevados a cabo durante la ocupación rusa en diciembre de 1947 y en 1988. El lugar se encuentra señalizado desde junio de 2006 por un panel informativo colocado por la asociación histórica Berliner Unterwelten e.V.

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La Nueva Cancillería

Situada en la Voßstraße, en el corazón del llamado distrito gubernamental de Berlín y muy próxima a Potsdamerplatz, se erigía la imponente Nueva Cancillería alemana, la Neue Reichskanzlei.

Concebida a finales de enero 1938 por el arquitecto Albert Speer, futuro Ministro de Armamento e Industria de Guerra de la Alemania nacionalsocialista, el complejo de la Nueva Cancillería se construyó en un tiempo récord, de apenas 11 meses, y estuvo concluido el 7 de enero de 1939, 2 días antes del vencimiento del plazo de entrega de la obra. Para ello fueron necesarios 8.000 obreros y artesanos trabajando a 2 turnos en la edificación y en los encargos de la obra por toda Alemania. Parece ser que buena parte de ellos fueron invitados a recorrer la Nueva Cancillería una vez concluida.

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El imponente edificio de la Nueva Cancillería acogió días después, el 12 de enero de 1939, la recepción que el Canciller alemán ofreció al cuerpo diplomático extranjero acreditado en Berlín con motivo del Año Nuevo.

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La planta de la Nueva Cancillería se componía de una serie de recintos yuxtapuestos erigidos a lo largo del eje longitudinal de la Voßstraße. El conjunto arquitectónico, rematado por una cornisa clásica de estilo barroco, alcanzaba los 220 metros de longitud. El volumen del edificio era de 360.000 metros cúbicos y la superficie total del complejo era de 16 hectáreas (160.000 metros cuadrados), incluido el parque interior por el que el Canciller solía pasear.

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Este edificio de 420 habitaciones estaba decorado en su interior con una amplia variedad de materiales nobles y fue concebido con un marcado carácter monumental con el propósito de sobrecoger al visitante. Sin embargo, exteriormente presentaba una fachada sobria y elegante con un pabellón central realizado con bloques de mármol travertino, que contrastaba con la altura de las alas administrativas, rematadas en estuco de un vivo color pastel y cuya cornisa y elementos ornamentales también estaban realizados en travertino.

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El visitante accedía al edificio desde un gran pórtico de puertas de bronce que daba acceso desde la Wilhelmplatz a un patio de honor, que debía atravesar para alcanzar una pequeña escalinata que conducía a una sala de recepción. En ésta, unas grandes puertas de casi 5 metros de altura jalonaban la entrada a un amplio vestíbulo revestido de mosaico.

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Tras subir unos escalones se atravesaba una rotonda coronada por una cúpula y se accedía a una galería de suelo de mármol de 146 metros de longitud*, 12 metros de ancho y con altos techos de 9,5 metros, dotada de amplios ventanales empotrados en vanos de 2 metros en la pared que bañaban el corredor con la luz indirecta. Los extremos estaban desprovistos de vanos para atenuar la luz ambiental y crear sensación de profundidad.  Un pulido suelo de mármol, casi resbaladizo, dificultaba el paso ligero a los diplomáticos que cruzaban el corredor y se dirigían a entrevistarse con el Canciller.

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Al final de este inmenso corredor se hallaba la antesala de recepción del despacho del Canciller, una amplia sala con las paredes revestidas de mármol rojo y un escritorio con marquetería; en el extremo opuesto de la sala una elegante sala de estar y un gran orbe, y en medio de estos dos espacios, junto a la ventana, una gran mesa formada por una pesada losa de mármol de 5×1,65 metros en torno a la cual tendrían lugar a partir de 1944 las sesiones informativas sobre la situación en el frente.

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El despacho se encontraba comunicado con una lujosa sala de juntas para las reuniones del gabinete. Esta sala nunca llegó a utilizarse para este propósito.

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Las ventanas de la fachada exterior del despacho del Canciller se encontraban incorporadas en el interior de un gran pórtico formado por 10 columnas de fuste estriado y capitel corintio que presidían el parque interior de la Cancillería, a cuyos lados se erigían dos grandes esculturas ecuestres.

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Finalizada la guerra, el edificio de la Nueva cancillería fue despojado de los materiales nobles que lo revestían, que fueron utilizados para erigir el monumento conmemorativo a los soldados rusos en Berlín-Treptow.

Fuentes: Albert Speer (Memorias), Bundesarchiv, Berliner Unterwelten e.V.

© Rojo y Gualda Comunicación, 2014. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, por cualquier medio, sin la autorización expresa del titular del copyright.

Recursos de interés

Recomendamos

  • Filmografía – El hundimiento (2004). Der untergang.
  • Bibliografía – Speer, Albert. Memorias.

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Galería fotográfica

Créditos: Bundesarchiv, Keystone Animation, entre otros.

PzKpfw VI Tiger II Königstiger

24 agosto 2013

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El Panzerkampfwagen VI Tiger II Ausf B, más conocido como Königstiger, fue el carro de combate pesado más avanzado que Alemania desplegó en los campos de batalla europeos durante la Segunda Guerra Mundial.

Su denominación como Königstiger por la Wehrmacht deriva del apelativo que los Aliados otorgaron al nuevo carro alemán: Royal Tiger o Tigre Real.

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El diseño y desarrollo del Tiger II corrió a cargo de los fabricantes alemanes Henschel y Porsche* en respuesta al requerimiento del Estado Mayor de la Wehrmacht para dotar al ejército alemán con un carro de combate capaz de imponerse a cualquier otro carro que el Ejército Rojo pudiera desplegar en el frente.

[(*) Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratung für Motoren und Fahrzeuge, la firma creada por el Dr. Ferdinand Porsche, el prestigioso diseñador de automóviles de origen austríaco]

Las dificultades de diseño del nuevo carro provocaron serios retrasos en la producción, que no se inició hasta comienzos de 1944, año en que entró en servicio con la Wehrmacht, aunque no en la cantidad suficiente para que Alemania se impusiera a las fuerzas aliadas antes de su capitulación en mayo de 1945.

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El Batallón Panzer 503 Feldherrnhalle fue la primera unidad de la Wehrmacht dotada con los Tiger II, que fueron desplegados en el área de Normandía e intervinieron en los contraataques alemanes contra las fuerzas de invasión aliadas en julio de 1944.

La industria alemana produjo un total de 489 unidades del Tiger II hasta marzo de 1945. Hoy son pocos los ejemplares conservados, entre los que destaca el Königstiger con numeral 323 de la colección del Musée des Blindés de Saumur, en Francia, que el museo mantiene aún en funcionamiento.

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Características

Con un peso en combate de 69.400 Kg, el Tiger II es incluso más pesado que la última generación de carros de combate actuales de diseño alemán, como el Kampfpanzer Leopard 2A7+, de 67 toneladas, o el Leopard 2E (A6) en servicio con el Ejército de Tierra español (62,5 t). La presión ejercida por el Tiger II sobre el terreno es de 1,07 Kg/cm2.

El tonelaje del Tiger II representó un problema operativo de primer orden para la Wehrmacht, ya que pocos puentes podían soportar el peso del carro y se tuvieron que desarrollar vehículos especiales para su transporte.

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La planta motriz del carro es un motor de gasolina Maybach HL 230 P45 de 12 cilindros en V refrigerado por agua y capaz de desarrollar hasta 700 CV de potencia a 3.000 revoluciones por minuto. La transmisión es semiautomática con 8 velocidades de avance y 4 de retroceso.

El carro contaba con una velocidad máxima en carretera de 38 Km/h y de 17 Km/h campo a través. Su autonomía máxima era de 110 Km y la capacidad de su depósito de combustible de alrededor de 860 litros. La movilidad táctica del carro se vió afectada seriamente por el elevado consumo de combustible y su bajo ratio peso-potencia.

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Pese a su tonelaje y la consecuente dificultad de maniobra, el Tiger II era capaz de sortear obstáculos verticales de hasta 0,85 m y zanjas de hasta 2,5 m de ancho, podía superar pendientes con una inclinación de hasta 35 grados y su capacidad de vadeo de cursos de agua sin preparación era de 1,6 m de profundidad.

El carro era operado por 5 tripulantes – jefe de carro, artillero, cargador, operador de radio y conductor – que compartían un habitáculo interior muy limitado.

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Armamento

El armamento principal del Tiger II era el cañón de alta velocidad KampfwagenKanone KwK 43 L/71 de 88 mm, cuya longitud dotaba a los proyectiles de una gran capacidad de penetración a costa de sacrificar la precisión. En su última versión el tubo del cañón KwK 43 contaba con dos secciones para facilitar su limpieza y mantenimiento, sin que esto afectase al rendimiento del arma.

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El cañón se encontraba instalado en una torreta Henschel producida por Krupp, que reemplazó a la diseñada por Porsche e instalada en la primera serie de 50 carros producidos. La nueva torreta de producción ofrecía mayor protección gracias a un blindaje frontal reforzado y a la reducción de su perfil. El carro contaba con una capacidad de almacenamiento para 84 proyectiles de 88 mm, incluyendo un espacio destinado a este fin en el interior de la nueva torreta.

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Ilustraciones cortesía de Dark Box Studios

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Arriba: Prototipo PzKpfw VI Tiger II con torreta Porsche

El carro disponía también de 3 ametralladoras MG34/42 de 7,92 mm que, en esencia, constituyen versiones más básicas de la MG3 de 7,62 mm que montan los actuales carros alemanes Leopard 2. Las ametralladoras se encontraban instaladas en la parte frontal derecha de la barcaza, en configuración coaxial junto al cañón y sobre la torreta del carro respectivamente.

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Para su protección, el Tiger II disponía de un grueso blindaje de hasta 185 mm de grosor en su parte frontal y de 80 mm en los laterales, lo que lo hacía prácticamente invulnerable a los cañones de los carros de combate y a las armas anticarro de los Aliados, que no llegaron a desarrollar un arma efectiva contra su blindaje. A diferencia del PzKpfw VI Tiger I, el blindaje del Königstiger incorporaba planos inclinados que favorecían el desvío de los proyectiles.

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De hecho, fueron pocos los Tiger II perdidos en acción por fuego directo y muchos los abandonados en el frente por problemas de movilidad derivados de daños en las cadenas o averías en la planta motriz.

La superioridad tecnológica del Königstiger respecto a los carros de combate de la época lo convirtieron en un peligroso rival para los carros aliados, cuyos cañones no eran capaces de perforar su blindaje. Sin embargo, el carro presentaba dos grandes desventajas, su peso y el escaso número de unidades en servicio.

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Como consecuencia de esta última circunstancia, el Königstiger operaba en pequeñas formaciones de 4 ó 5 carros contra fuerzas aliadas muy superiores, a las que con frecuencia logró vencer, detener o neutralizar. Estas unidades blindadas pesadas operaban de forma independiente y eran asignadas temporalmente a los ejércitos alemanes como punta de lanza para sus acciones en el frente.

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Un joven oficial de carros alemán relataba en sus memorias que en abril de 1945, durante una acción desarrollada en el frente del este contra un parque de reaprovisionamiento de carros del Ejército Rojo, su Königstiger logró destruir un total de 39 carros Stalin soviéticos sin tan siquiera sufrir daños.

El Königstiger constituyó en su momento el mejor exponente de la experiencia de la industria alemana en el diseño de carros de combate, que sin duda se ha materializado en los diseños alemanes de posguerra, como el Leopard 1, y en los actuales Kampfpanzer Leopard 2 de la Bundeswehr y en las variantes de exportación de este excelente carro alemán.

© ERP, 2013. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de este contenido, por cualquier medio, sin la autorización expresa del titular del copyright.

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Recursos de interés

Galería fotográfica

 

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